Mujer pandero en acción

Por las reverendas hoy es un día fatal, casi apocalíptico. Un día del que no se inscribirá en los papiros sagrados ni se teñirá en trazos vagos en papel de alquitrán. El día en que me robaron los ojos y los lanzaron para que se perdiesen en la mierda putrefacta del que defecó por razón. El día en que el serafín y el querubin me negaron las visiones astrales que osaba acompañar con panderos tiernos. El día en que mi mujer pandero me ha engañado ante mis propias canas con aquel hombre africano meridional. Por suerte su cara no lleva expresión.

1 comentarios:

  1. Anónimo dijo...

    mis ojos estan sangrando

Publicar un comentario